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¿Divorcio a los sesenta años?

Las estadísticas respaldan claramente las observaciones de sociólogos, notarios y sacerdotes acerca del incremento progresivo de separaciones y divorcios, hasta el punto que se dice hoy, socarronamente, que los matrimonios modernos son desechables. Algunos parroquianos de mente más ágil, afirman que antaño cuando se estipuló que el matrimonio era para toda la vida, la expectativa de vida del ser humano no iba más allá de los cuarenta años.

Pero lo que más ha llamado la atención de los investigadores sociales en la actualidad, es el aumento en las cifras de separaciones y divorcios en parejas de cuarenta y cincuenta años de establecidas.

En la mayoría de los casos se encuentra una declinación lenta del proceso amoroso: pura y simplemente se va operando una separación de los respectivos campos de vida y cada uno de los protagonistas se dirige a lograr sus previos anhelos, realizando un tácito acuerdo de tolerancia con el otro: generalmente el varón toma pretexto de su exceso de trabajo y ulterior fatiga para no cumplir sus supuestos compromisos matrimoniales, en tanto la mujer se refugia en sus quehaceres domésticos, en sus preocupaciones educativas, o actividades de caridad, seudo artísticas y sociales. Coinciden solamente a las horas de comer y dormir, sin que se logre establecer una verdadera relación interpersonal, pues cuando uno tiene sueño el otro está insomne y viceversa; y cuando uno come, otro lee o habla por teléfono durante horas.

Miles de matrimonios llevan este tipo de vida, tras unos años de convivencia, por simple rutina y por creerse obligados a llevarla en aras de prejuicios religiosos, económicos, legales o sociales.

No es extraño entonces, que en la sociedad actual empapada de libertinajes, veamos a un adulto mayor, abandonando a su esposa para establecer una nueva pareja con una mujer, generalmente mucho más joven que él. Estas nuevas uniones son de muy breve duración porque nacieron impregnadas de sentimientos de culpa, e interferidas por hijos y familiares de quien dejó su hogar. Pero la abandonada padece la vivencia que más punza y quema: el ataque a su autoestima, el vacío íntimo que engendra un angustiante sentimiento de frustración y tristeza. La irreparabilidad de la pérdida es tal que no quedan fuerzas para recriminar, ni suplicar, ni ingeniarse ardides de reconquista: todo se acabó.

Miles de mujeres en el mundo occidental y, sobre todo, en el mundo católico, tratan de evitar esa tragedia conformándose con gozar de la mera presencia física, periódica, del hombre y a quien amaron y a quien ahora sólo se limitan a servir en las labores domésticas. Con todo, ellas lo aceptan como un mal menor, porque con tal conducta se cubren las apariencias y, además, se alimenta una irracional esperanza de que todo vuelva a un cauce normal. La mujer sabe que su marido tiene líos fuera del hogar; ya no puede confiar en él y cada vez que se retrasa, que llega tarde o que se ausenta de viaje hay, no ya la sospecha sino la certidumbre de que ha estado en brazos de la ‘otra’, pero no es capaz de plantear la situación con franqueza, por temor a quebrar el débil hilo que aún mantiene ligado al hogar a su supuesto esposo. Entretanto éste último cree haber llegado a una aceptable solución de compromiso entre sus deberes y sus gustos, atendiendo económicamente al hogar, apareciendo en buena armonía con la esposa ‘oficial’ en ciertas ceremonias familiares y fiestas sociales, en tanto sigue cultivando (abierta o clandestinamente) su aventura.

Quizás hoy, la liberalidad de las costumbres y la mayor autonomía femenina están repudiando esa hipócrita manera de convivir y han decidido romper definitivamente los lazos conyugales a cualquier edad.

En ROJI Abogados Málaga tratamos asuntos de carácter penal, laboral, mercantil, de familia (separaciones, divorcios, custodias), relacionados con herencias y testamentos, de carácter inmobiliario o de construcción, así como relacionados con consumo y bancario, especialmente en la protección de derechos de los consumidores y las hipotecas. Prestamos un servicio a nivel nacional aunque nuestra sede central se encuentra en Málaga capital y disponemos de delegaciones en Torremolinos, Marbella, Fuengirola, Antequera y Velez-Málaga.

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Funte: Crónica del Quindio

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