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Abogado Málaga – Primer condena por Abuso Sexual a un Comisario Principal de la Policía Nacional

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena de siete meses de cárcel impuesta en mayo de 2011 por la Audiencia Provincial de Madrid contra un comisario principal de la Policía Nacional –máxima categoría dentro del Cuerpo–, que acosó sexualmente a dos de sus subordinadas, si bien uno de los dos casos fue declarado prescrito. Se trata de la primera condena por estos hechos contra un comisario de Policía.

   La sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, considera probado que el comisario M.M.L, desempeñando el cargo de jefe de la Unidad de Coordinación y Cooperación Internacional (UCI), se aprovechó de su superioridad jerárquica sobre las inspectoras de policía que allí trabajaban.

   Pese a rechazar el recurso presentado por la victima cuyo caso fue declarado prescrito –y por tanto el comisario resultó absuelto–, el Tribunal Supremo considera probado que la agente E.L.O., trabajó entre 2004 y 2005 como inspectora en comisión de servicios en la UCI, proponiéndole el procesado asumir el cargo de agregada del Ministerio del Interior en Lituania.

   La noche del 7 al 8 de octubre de 2004, el condenado comunicó a la chica que debía acompañarle a una cena en un tablao flamenco con policías de este país báltico para un primer contacto. Tras concluir la velada, éste se ofreció a llevarla a casa y en el trayecto, se abalanzó sobre ella e intentó besarla, a lo que ésta se opuso.

   A partir de este momento, “el acusado se mostró despótico y despreciativo” hacia la mujer, “haciendo comentarios fuera de tono y descalificando su trabajo, que no respetaba. Además, acudía a su despacho cuando se encontraba sola y le hacía insinuaciones.

   La sentencia de 24 folios, firmada por el magistrado Luciano Varela el pasado 26 de abril, también rechaza el recurso presentado por el comisario por el segundo caso de abusos en el que sí fue condenado. Considera probado que el 3 de marzo de 2006 los dos bajaron de la sede policial a un bar cercano donde el condenado le recriminó que no estaba haciendo bien su trabajo y le pidió que le invitase a cenar a lo que ella accedió “sorprendida y desconcertada pues nunca había recibido una crítica a su trabajo”.

“DESPÓTICO Y DESPRECIATIVO”

   En el marco de la cena, el comisario “cambió radicalmente de actitud y le dio un beso en la boca contra la voluntad de ésta exponiéndole sus gustos sexuales, diciéndole que tenía que ser muy buena en la cama y haciéndole otros comentarios tendentes a establecer relaciones sexuales, lo que fue rechazado” por la víctima. “A partir de ese momento el acusado se mostró despótico y despreciativo”, relata la sentencia, que incluye otro tipo de observaciones como la poca costumbre de llevar falda de la mujer.

   El 24 de ese mismo mes de marzo le invitó de nuevo a cenar y la víctima lo rechazó. El enfado que provocó la negativa llevó a la mujer a acceder a tomar un refresco en un bar, donde el comisario le cogió la mano siendo retirada rápidamente por la víctima. Esto generó de nuevo una reacción airada en el condenado que le espetó que “ya no eran nada y que habían acabado”.

   Tras considerar estos hechos como probados, el Tribunal Supremo argumenta las características en las que se desenvolvió desde aquella noche la relación entre ambos: “como marco de las mismas se encontraba la jerarquía profesional que situaba a la denunciante en dependencia respecto de las facultades de dirección y sanción del acusado y como efecto un estado de estres angustia, miedo y ansiedad”.

   Según el Tribunal Supremo, esto “se reforzó porque la actitud del comisario se reiteró tanto en las invitaciones a cenar y a tomar algo, así como en la reiteración de un tocamiento (limitado a coger la mano), que fueron rechazados por la víctima” así como “la hostilidad del acusado ante las negativas que recibía a sus invitaciones”. La sentencia zanja que es “indudable” la “superioridad del acusado de la que éste hizo abuso a los fines de favorecer la formulación de sus solicitudes sexuales con pretensión de aceptación por la víctima”.

   El tribunal confirma por tanto la condena de siete meses de cárcel, la prohibición de acercarse a la víctima durante tres años a menos de 500 metros así como el pago de 20.000 euros de indemnización por daños morales. Al carecer de antecedentes penales y la pena ser inferior a dos años, el comisario no ingresará en la cárcel.

NEGÓ LOS HECHOS

   En el juicio, celebrado en mayo de 2011, el procesado negó todas las acusaciones. Afrontaba una petición fiscal de un año y dos meses de prisión por los dos delitos de acoso sexual continuado. Las acusaciones particulares, que representaban a dos de sus víctimas, solicitaban hasta diez años de cárcel y siete meses de prisión por abuso sexual, lesiones, amenazas y coacciones.

En su declaración, el procesado negó los hechos de los que se le acusa, asegurando ser “víctima de un complot” por parte de las mujeres que le acusaban. “Me consta que han conciliado sus declaraciones para mentir sobre mi”, aseveró entonces.

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