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Derecho de familia: Atribución de la vivienda privativa a la esposa. Abogados Familia Malaga Marbella Antequera Velez Torremolinos Fuengirola Velez

Por todo ello se estima el recurso y se revoca la sentencia de la Audiencia y se acuerda mantener la atribución del uso del domicilio familiar de titularidad privativa del esposo al hijo y madre sin límite temporal alguno. En todo caso, el art. 96 CC establece una regla taxativa cuando dice que en defecto de acuerdo la vivienda familiar corresponde a los hijos y cónyuge en cuya compañía queden, por lo no caben interpretaciones temporales limitadoras, incluso el pacto de los progenitores debe ser examinado por el juez, para evitar que se pueda producir este perjuicio. La sentencia del Tribunal Supremo de fecha 17 de octubre de 2013, resuelve la controversia sobre la atribución del uso de la vivienda privativa del esposo, que el juzgado otorgó sin limitación temporal alguna a la esposa e hijo. Dicha decisión fue objeto de revisión en apelación, en cuyo seno la Audiencia Provincial, mantuvo la medida consistente en atribuir el domicilio familiar de titularidad privativa del esposo a la madre e hija pero con el límite temporal de tres años. La sentencia señala que el interés prevalente del menor es la suma de distintos factores que tienen que ver no solo con las circunstancias personales de sus progenitores y necesidades afectivas de los hijos tras la ruptura, de lo que es corolario lógico y natural la guarda y custodia compartida, sino con otras circunstancias personales, familiares, materiales, sociales y culturales que deben ser objeto de valoración para evitar en lo posible un factor de riesgo para la estabilidad del niño, y que a la postre van a condicionar el mantenimiento de un status sino similar si parecido al que disfrutaba hasta ese momento y esto se consigue no solo con el hecho de mantenerlos en el mismo ambiente que proporcionan la vivienda familiar, sino con una respuesta adecuada de su padres a los problemas económicos que resultan del divorcio para hacer frente tanto a los gastos que comparta una doble ubicación de los progenitores, como a los alimentos presentes y futuros. La situación del grupo familiar no es igual antes que después del divorcio, especialmente para las economías más débiles que se dividen y particularmente, cuando uno de los cónyuges debe abandonar el domicilio o bloquea la disposición normal del patrimonio común de ambos cónyuges impidiendo una cobertura económica mayor, no solo en favor de los hijos, sino de los propios padres que ha contribuido a crear un patrimonio común afectado tras la separación por una situación de real incertidumbre. En el presente caso, la infracción del art. 96 C.C. se produce porque la sentencia deja en una situación totalmente indeterminada la situación del menor una vez que trascurran los tres años a los que limita el uso, y aboca a una modificación de medidas para que el coste de la habitación sea incluido como incremento en la pensión de alimentos. En todo caso, el art. 96 CC establece una regla taxativa cuando dice que en defecto de acuerdo la vivienda familiar corresponde a los hijos y cónyuge en cuya compañía queden, por lo no caben interpretaciones temporales limitadoras, incluso el pacto de los progenitores debe ser examinado por el juez, para evitar que se pueda producir este perjuicio. Por lo que, mientras los menores continúen siéndolo, no se pueden establecer límites al uso de la vivienda, porque el interés que protege la norma no es la propiedad de los bienes sino los derechos que tiene el menor en una situación de crisis de pareja , salvo pacto de los progenitores que deberá ser controlado por el juez. Una interpretación correctora que permita la atribución de la vivienda con carácter temporal implicaría siempre la vulneración de los derechos de los hijos menores constitucionalmente protegidos legalmente. Por todo ello se estima el recurso y se revoca la sentencia de la Audiencia y se acuerda mantener la atribución del uso del domicilio familiar de titularidad privativa del esposo al hijo y madre sin límite temporal alguno. Por lo que, mientras los menores continúen siéndolo, no se pueden establecer límites al uso de la vivienda, porque el interés que protege la norma no es la propiedad de los bienes sino los derechos que tiene el menor en una situación de crisis de pareja , salvo pacto de los progenitores que deberá ser controlado por el juez. Una interpretación correctora que permita la atribución de la vivienda con carácter temporal implicaría siempre la vulneración de los derechos de los hijos menores constitucionalmente protegidos legalmente. Por todo ello se estima el recurso y se revoca la sentencia de la Audiencia y se acuerda mantener la atribución del uso del domicilio familiar de titularidad privativa del esposo al hijo y madre sin límite temporal alguno.

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