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Testamento Nulo. Falta de capacidad. 

Cómo podemos anular un testamento cuando nos consta que el causante, la persona fallecida, en el momento de otorgarlo, no tenía plena capacidad y consciencia del acto que otorgaba. Vamos a tratar de aclarar algunas dudas sobre la nulidad del testamento en supuestos como el que hemos indicado.

Suele ser habitual en las consultas de nuestro despacho que los herederos, legatarios, legitimarios o cualquier otra persona con derecho a la herencia, o que tenga interés en que se proceda a la apertura de la sucesión; tras el fallecimiento de este familiar, con el certificado de defunción y el de actos de última voluntad, descubren que el fallecido otorgó un último testamento que revocaba el anterior o que favorece muy especialmente a otra persona.

Y que además ese testamento se otorgó por una persona de edad avanzada, y que tenía cierta demencia senil, alzheimer u otra enfermedad mental análoga.

Por lo que a todas luces lo que parece deducirse es que se han aprovechado de esa situación para ser favorecido/a en el testamento, buscando esos días en los el fallecido o fallecida parecer tener lucides y, previa preparación de un testamento, procede a su firma ante el correspondiente notario. Es decir, en esos momentos en esa persona aparenta estar “cabal y cuerda” y por tanto con plena capacidad mental.

Cómo podemos atacar lo anterior. Es decir, conseguir que dicho testamento se declare Nulo alegando como casa de nulidad esa falta de capacidad del testador.

Para ello deberemos interponer la correspondiente demanda, contra la persona favorecida en el testamento, y resto de herederos, legatarios, legitimarios y cualquier otra persona que tenga derecho a esa herencia.

El principal escollo que nos encontramos en estos procedimientos es cómo acreditar que ese testador o testadora tenía su capacidad afectada. Muchas veces ese causante si bien tenía demencia senil no estaba siendo tratado médica o clínicamente. No tenía revisiones y seguimiento de su enfermedad. Por lo que la prueba en este caso va a ser de muy difícil acreditación. Y la testifical de terceros para poner de manifiesto lo anterior lo más probable es que no tenga la entidad suficiente.

No debemos confundir esos estados o enfermedades mentales que sí afectan a la capacidad del testador con aquellas otras situaciones en las que el mismo ha sido, por llamarlo de alguna manera, “convencido o abocado”. Por ejemplo ese familiar o tercera persona que hace de cuidador, amigo, o que le presta cualquier tipo de atención, favor, cariño, etc., que hace que el causante tenga esa «necesidad de dar» o simplemente «favorecerlo». No podemos decir que esa forma de conseguir ese “favor” sea nulo, salvo que podamos acreditar, de nuevo con entidad suficiente, que hubo un vicio en ese consentimiento: error, violencia, intimidación o dolo.

En el supuesto de que sí tengamos esos informes médicos, habrá que valorar el alcance de los mismos. No nos vale una simple afección mental para anular esa capacidad y juicio de valor del causante. Sino que tiene que ser lo suficientemente relevante. Hay una presunción “iuris tantum” de la capacidad del testador, basada en el “favor testamenti” que estable el art. 662 CC. Y que se ve corroborada por la aseveración notarial sobre su capacidad.

Por lo que adquiere especial relevancia de certidumbre y por ella se ha de pasar, mientras no se demuestre cumplidamente su incapacidad en vía judicial (SSTS de 21 de noviembre de 2007 y 31 de marzo de 2004); poniendo de relieve que, dada la fortaleza de la presunción de capacidad, la prueba que la destruya debe ser inequívoca, cumplida y convincente.

Pero si bien el el juicio notarial de la capacidad de testamentación, está asistido de relevancia de certidumbre, dados el prestigio y la confianza social que merecen en general los Notarios, no conforma presunción iuris de iure, sino iuris tantum, por lo que cabe destruir la misma mediante prueba en contrario. Prueba que como hemos indicado deber tener las indicadas calificaciones. Y cuya valoración corresponde al correspondiente juzgado.

Esperamos haber aclarado un poco los pasos a seguir y los puntos a valorar para poder declarar la nulidad de un testamento.

ROJI ABOGADOS. Especialistas en herencias, testamentos, legítimas, suceciones, legados.

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